Por Oscar Ortega Espinosa
La época en que existía un molde
uniforme sobre lo que era un católico ha terminado. Actualmente notamos la
presencia de dos grandes tendencias al seno de la Iglesia. En un cuerpo que se
dice inspirado por el Espíritu Santo, puede sonar raro que pueda existir dos
espíritus, que riñen por dominar al cuerpo místico de Cristo, que es al final,
la Iglesia. Dos voluntades con dos fines distintos y hasta contradictorios.